Que hacer con clientes fastidiosos - Parte II
Vamos a comenzar con el ejemplo del cliente fastidioso I. La historia de esta empresa es un cúmulo de errores y horrores que cuando nos propuso hacer el sitio web para ellos, contestamos inmediatamente que no. Y ahí va nuestro primer consejo:
1º Nunca aceptes clientes que ves claramente que son complicados / fastidiosos
Y aunque este es nuestro primer consejo, existe algo que siempre debemos recordar que son las excepciones que confirman la regla. Así que bajo una gran presión de su parte y por personas cercanas y comunes a ambos, aceptamos la propuesta de hacer un pequeño sitio web relacionado con suelos profesionales - suelos para hostelería, donde los trabajadores que se encuentran "de pié" puedan evitar tener problemas de cansancio laboral por largas horas en dicha situación. El sitio tendría unas seis o siete páginas y se le pasó el presupuesto con las condiciones usuales en nuestras empresas: un porcentaje al realizar el encargo y al final del mismo el resto. Además, se le recomendó un proveedor de servicios de hosting y demas. El cliente confirmó el presupuesto y su aceptación por mail y nos solicitó la mayor urgencia posible. Como supuestamente él no iba a estar accesible por unos días (que luego serían semanas y finalmente meses) por un "problema de salud" y al tener "amigos comunes" nos solicitó que nos encargásemos de todo y apenas saliese de su problema de salud nos pagaba todo. Aquí van pues, dos consejos más:
2º Por más presiones que os impongan jamás debeis trabajar a amigos o amigos de amigos
Y el siguiente consejo es:
3º Nunca, por más "confianza" que tengais en la otra parte, dejeis de cobrar la señal por el encargo.
Pues bien, lo que ya podeis imaginar. Al cliente se le hizo el sitio, se le pagó hosting y demás y cuando se le quiso cobrar estaba simplemente "desaparecido". En ningún momento había estado ingresado, enfermo ni nada más. Simplemente desapareció.
Luego de mucho y mucho batallar, se contrató una empresa de cobros que con las presiones legales del caso se le cobró por lo que, si bien se recuperó parte del dinero, apenas se cubrieron los gastos.
Cuando se le preguntó al cliente por qué no quería pagar dio, en primera instancia una razón: "no tengo dinero" y luego de haber hecho el pago "un amigo de mi hijo me propuso hacerlo gratis pues necesitaba hacer un sitio para graduarse como diseñador gráfico"
En definitiva, este señor, "amigo" de "amigos" una vez propuesto y aceptado el presupuesto, vio que lo podía tener gratis comentando que se enteró al hablar con su hijo y luego de establecer el acuerdo con la empresa pero que por si acaso quería tener la opción de nuestro sitio por si el del amigo de su hijo no le gustaba. Hablando claro, nos hizo tener gastos y perder el tiempo durante tres meses a sabiendas que otra persona se lo ofrecía gratis!!!
De todo lo anterior, se deduce que por más amigos que supuestamente sean las personas que nos contratan aunque siempre debe hacerse contrato en toda regla, de todas formas los clientes fastidiosos no les preocupan mayormente y terminan saltándoselos a la torera.



